Mauricio Limón

Buscando la sombra del árbol, Mauricio Limón. Por: Victor Palacios.

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Spinning Sugar: Notes on the Ephemeral and Social Practice in With all the respect that you deserve me! / Arden Decker

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Versus-Mauricio Limón at Laroche/Joncas / Bettina Forget

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Little did he know / por Patrica Sloane

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RAMONA

Resumen, en lo mínimo general

Al hablar de las ferias de arte se suele hacer referencia, entre otras cosas, a las galerías más importantes que participan, las que recién se incorporan al circuito, los artistas emergentes y ya consagrados y cómo se evalúan o proyectan las ventas. Estos aspectos, como balances o estadísticas, se comunican basándose en números: ventas, cantidad de galerías, total de países representados, edades de artistas, obras vendidas, etc. Sin embargo no es este aspecto el que quiero observar.

Mirando desde una vista panorámica podemos enumerar un par de aspectos importantes de la feria. Este año ARCO Madridcumplió sus 35º aniversarios y una de las propuestas para su celebración se dibujó en el contorno inicial de la feria. Treinta y dos galerías que acompañan desde hace años a la tradicional feria madrileña formaban, en su disposición, un arco de contención, tal vez simbólico, que daba inicio al recorrido. La única galería argentina en esta sección fue Ruth Benzacar Galería de Arte. Presentó dos artistas: Jorge Macchi con la proyección “XYZ” (2012) y Tomás Maglione con el video “Twin Rhymes” (2014).

En esta edición de ARCO participaron más de ciento cincuenta galerías en el programa general, teniendo en cuenta la novedad: la feria se expande, luego de muchos intentos, hacia otra ciudad. En mayo de este año, por primera vez, se realizará una sede de la feria fuera de Madrid. La ciudad que espera este acontecimiento es Lisboa, el país vecino se suma a ampliar los horizontes de las ferias y los públicos del arte.

Otro aspecto a resaltar es la presentación de galerías en sección Opening. Su condición es tener menos de siete años desde su apertura. Aquí, las galerías argentinas también se hicieron presente con artistas contemporáneos de renombre para la escena local. Entre las dieciocho galerías, dos las argentinas, Barro y Nora Fisch, presentaron a Nicanor Aráoz y Nani Lamarque y a Osías Yanov, Fernanda Laguna y Lux Linder, respectivamente.


Paseante

Un paseo por ARCO Madrid es muy complejo, más de doscientos stands en los que ver de lo más diverso del arte contemporáneo y, en menor medida, obras modernas. Por eso, sólo voy a detenerme en una de las propuestas curatoriales de la feria: Solo Projects. Esta sección tiene como principal objetivo presentar e investigar la producción actual en arte contemporáneo. Indaga lo emergente a partir de distintos tópicos desarrollados en la curaduría poniendo en foco a un conjunto de artistas jóvenes latinoamericanos.

Este año, las directoras del proyecto Irene Hofmann (EE.UU.) y Lucía Sanromán (México), realizaron la curaduría junto a Maria de Pontes (Reino Unido / Brasil) y Ruth Estévez (EE.UU. / España). Su trabajo no consta sólo en la selección de los artistas y proyectos junto a la galería, sino también el seguimiento de la obra y la realización de un análisis problemático. En este sentido se diferencia de los demás stand de la feria, ya que la propuesta se integra al espacio físico, siendo en su mayoría instalaciones o site specific. Este año los ejes problemáticos fueron: El arte en la intersección con el tiempo y La subversión por el camino del humor. Estos dos ejes al mismo tiempo que generales y particulares, también pueden tornarse difusos en la confrontación con las obras de cada artista.

El primero de los ejes, El arte en la intersección con el tiempo, subraya los cruces entre las artes visuales y las escénicas en un marco post-disciplinar. En esta relación se interpela el uso de los lenguajes de la danza, el cine, la música y el teatro al incorpora el cuerpo como soporte o medio de exploración. Se tensiona la falsa dicotomía entre ficción y realidad donde el tiempo en los sucesos cuestiona la durabilidad o permanencia. Aquí las estrategias del registro, el archivo y el documento entran en escena.

El cuerpo se hizo más evidente en las obras de Erika Ordosgoitti con la obra “Foto asaltos” y de Mercedes Azpilicueta con “Deportes y entretenimientos”. Ambas no sólo expusieron obra en los stands, sino además realizaron sus performance en el Auditorio de la feria. La primera, trabaja desde la desnudez de su propio cuerpo realizando acciones en espacios públicos. No solo es el cuerpo el que habla. Las poesías constituyen la sonoridad de las acciones y anclan los sentidos en lo carnal, lo visceral, la sangre y el sexo. La mayoría de las veces las fotografías ofician de registro, testimonio y pieza artística que en este caso, se expusieron algunas de ellas en el stand de Abra.

Mercedes Azpilicueta, a través de la galería Mirta Damere de Holanda, presentó “Deportes y entretenimientos” como parte de “Un mundo raro”, un proyecto mayor que realiza desde hace unos años. El título de la obra presentada en Arco corresponde a un conjunto de piezas homónimas del compositor Erik Satie. A partir de allí indaga el lenguaje y la destreza corporal sumiéndose en la búsqueda de lo más arcaico y originario de los movimientos y la relación del hombre con su propio cuerpo. Estas referencias se muestran como signos a través de dibujos que podrían ser un guión o ideas necesarias en las performance, junto a una serie de objetos arcaicos. Las hachas, cuencos y fragmentos de herramientas como restos etnográfico son mostrados en una especie de vitrina junto a los dibujos que desde el fondo pueden interpretar su uso o el entorno del usuario.

La inmaterialidad de las performance, desde sus orígenes en los años sesenta y setenta fue perpetuada a través del dispositivo fotográfico. Ante la ausencia del cuerpo, la imagen técnica se comporta como huella y documento. Un exponente de estos comienzos es Alberto Greco, artista argentino que a través de la galería Del Infinito Arte se mostraron la serie de fotografías en las que desarrolló el VIVO DITO. Un modo de hacer arte que iba más allá del ready-made ‘duchampliano’ donde no descontextualizaba los objetos cotidianos sino que los señalaba directamente en su entorno habitual. Incluso con carteles que contenían la leyenda: Obra de arte señalada por Alberto Greco. Las fotografías expuestas son, justamente, la evidencia de esta acción.

En una dirección similar a Greco, Carlos Ginzburg propone registrar situaciones de viajes al sudeste asiático. Imágenes en las que por lo general el retrato y la figura humana están presentes, son integradas a elementos decorativos de deidades locales. Este artista argentino representado por la galería Henrique Faria Fine Art desenvolvió una especie de actuación irruptora muy a tono con la propuesta curatorial. Puso en discusión la idea de actuación a través de la performance y de una declaración: “terro.tu.rista” decía un cartel en su pecho y llevaba una tabla con la consigna: el arte hoy es una tabula rasa. La expresión puede pensarse como “un empezar de cero”, pero también, en la medida en que pensamos la caducidad disciplinar en el arte, toda expresión, toda materialidad puede ser considerada obra. Esa tal vez sea la tabula rasa.

La declaración performática entre actuación y realidad se emparenta con las obras de Mauricio Limón de México y con Carlos Leppe de Chile. Ambos artistas, con décadas de distancia, revisan la acción performática desde la no-actuación aislando lenguajes y potenciando gestos. D21 Proyectos de Arte presentó la obra de Carlos Leppe realizada entre 1979 y 1980 en Chile. La instalación de cuatro videos “Cantatrices” muestra en uno de ellos a su madre pronunciando un monólogo sobre su nacimiento. La madre es expuesta como una cantatriz, pero no se puede dejar de pensar que en el título está escondida la palabra cicatriz. Una unión entre el monólogo y la huella que deja un hijo en una madre al contar un parto casi mortal.

Mauricio Limón presentó a través de la galería Hilario Gagueta un vídeo junto a una repisa con frutas, dos dibujos y una vitrina con un libro. El vídeo, titulado “Tetlacuicuiliqui” que en lengua náhuatl significa “el que saca algo a la gente”, era la pieza central en la que se veía a un hombre haciendo una pantomima sin emitir sonido en medio de un jardín botánico. Este hombre es un Merolico, una expresión surgida a partir de un médico suizo que vivió en México en la segunda mitad del siglo XIX y como cirujano y dentista realizaba curaciones de una manera desopilante. De allí que su apellido Meraulyok se transformó en merolico, aquel que es curandero y charlatán. El personaje del video es un curandero callejero que el artista decidió filmar sin el discurso que usualmente pronuncia para resaltar los movimientos. Al ver los dibujos y las frutas en el estante la obra de transforma en una búsqueda etnográfica y hasta etimológica de un término usual en México.

Las búsquedas de la palabra a través del cuerpo se hicieron presentes también en el colectivo Camel, representado por la galería Parque. Este grupo dispuso una instalación de videos ensamblados entre sí a través de caños de estructura que sostenían los televisores. En cada uno de ellos se muestra a una mujer, siempre la misma, que está a punto de hablar, pero en ese instante se cambia la imagen. Ella es una de las iluminadoras más importantes del teatro de Broadway, una trabajadora invisibilizada dentro de la gran industria que ese lenguaje artístico. Los gestos de la mujer construyen el escenario donde el silencio realiza su actuación.

Finalmente, Patricia Domínguez y Marcos Ávila Forero exploran lo escenográfico y los recursos técnicos de la imagen de manera antagónica, pero sin embargo convergen, como con algunos de los artistas de este eje, con búsquedas sobre el presente, el pasado y las identificaciones con el territorio. Patricia Domínguez, con la obra “Los ojos serán lo último en pixelarse”, actualiza la imagen del caballo como emblema de la colonización decodificándolo en contraste con lo vivo en el proceso de digitalización y tecnologización del la vida humana, como si fuera ésta una nueva forma de conquista. El vídeo central de la instalación trata justamente sobre el proceso de digitalización de la imagen del caballo. Junto al vídeo una escenografía simula lo natural y esconde un símbolo que sólo tiene sentido en el presente. Este signo permite limpiarnos, al mirarlo fijo unos segundos, de las ondas tecnológicas que contiene nuestro cuerpo llamado tecnosmog. Este juego de sentidos, materiales y lenguajes revisa un origen de dominación a través de prácticas escénicas y performáticas con objetos que forman parte de una identificación simbólica y estética en la búsqueda de la artista.

Dentro de este eje sobre la intersección con el tiempo, se intentaba poner en juego el desarrollo de lo escénico y la mixtura entre los lenguajes. Pero en estos artistas se advirtió una intención casi etnográfica en las distintas miradas construidas sobre los entornos, la historia social o la historia del arte que permite reencontrar otros ejes de sentidos entre estos artistas. Marcos Ávila Foreroconstruye un encuentro entre las referencias escénicas y de actuación con los recursos investigativos sobre un contexto. En su obra “Estenopeicas rurales, paisajes subversivos” registra escenas de la realidad social de Colombia implicándose en el contexto y en la situación de la toma. Los paisajes del campo colombiano siempre cuentan con el protagonismo del hombre. Lo particular de esta búsqueda, y es aquí donde ingresa el carácter escenográfico, es que lo rudimentario de la cámara estenopeica obliga a un tiempo de exposición muy prolongado donde los retratos, en sus poses, deben permanecer quitando cualquier signo de espontaneidad o instantánea.

El segundo eje, puede tener puntos de contacto con las obras de los demás artistas en cuanto al formato de la instalación, en la mayoría de los casos, pensando al espacio como un sitio específico. En La subversión por el camino del humor se intenta encontrar estrategias en las que poder decir algo de una manera socialmente aceptada. El juego entre la ironía, la sátira y el humor se incorporan de maneras muy diversas, incluso en algunos casos, difíciles de encontrarlos.

En sintonía con las indagaciones de Ávila Forero, Fernando Gutiérrez Huanchaco examina territorios inscribiendo su mirada entre el pasado y el presente. “La chucha perdida de los Incas” aborda con distintas piezas la pregunta sobre la legitimación de una identidad latinoamericana a partir de los orígenes pre-hispánicos. Desde este punto de partida elabora exploraciones sobre las construcciones hegemónicas que se realizaron sobre las ruinas y restos de las antiguas civilizaciones. A través de pinturas que reproducen manuales de arqueología, mapas de localización de las ruinas y reconstrucciones de estatuillas y cuevas rituales. La hipótesis advierte que en una cueva perdida entre la selva se halla el lugar de prácticas rituales para celebrar el origen y la fecundidad Inca. Las obras expuestas son una suerte de confrontación entre la teoría de alguien marginal al estudio científico y las investigaciones académicas.

Otro artista que parte de la refutación e indagación de estudios apócrifos es Oscar Santillán. “Afterword” se compone varias piezas: impresiones sobre papel, un trozo de papel sobre vidrio y un video proyectado sobre una superficie transparente que permite verse de ambos lados. El motor es una indagación irónica sobre el uso de la primera máquina de escribir y la práctica que realizó Nietzche sobre ella. A través de la cual el filósofo llega a argumentar que el procedimiento con el cual se escribe, se involucra en los tonos o ideas de la escritura.

El artista cubano Tonel, representado por la galería Paolo María Deanesi también parte de una investigación histórica que refiere a establecer puentes problemáticos entres acontecimientos de finales del siglo XIX y las últimas décadas del XX. “On the serious side of history” es un ensayo gráfico, escrito y sonoro en referencia a autores e ideas que convergieron en Cuba y en toda Latinoamérica para pensar ciertos episodios sociales, políticos y bélicos. Elabora a través de lenguajes artísticos (dibujos, pinturas, libros de artistas, audios) una trama de documentos y ficciones, de datos históricos y especulaciones con el objetivo de reescribir la historia y presentarla como narración personal.

La vorágine que significó el siglo XX marcó la vida de todas las sociedades y culturas. Luego de la segunda Guerra Mundial y en el contexto latinoamericano los sucesivos Golpes de Estado llevaron a pensar nuevas estrategias de denuncia a través del arte. Luis Pazos, artista argentino involucrado con las luchas sociales, fue presentado por la galería Document Art mostrando tres proyectos: “La cultura de la felicidad”, 2Trasformaciones de masas en vivo” y “Proyecto solución para el hambre en los países subdesarrollados, según las grandes potencias”; todas obras de comienzos de los años setenta. Los títulos ya sugieren ironía en el intento de realizar críticas ácidas en un contexto políticamente hostil con un sistema de represión imperante. “La cultura de la felicidad” corresponde a una serie de fotografías en las que los personajes retratados en poses alegres llevaban una máscara blanca con una gran sonrisa recortada. Esa misma máscara aparecía en la exposición que realizó en 1971 y obligaba a todos los asistentes a usarla.

En otra dirección y pensando los estereotipos culturales que aparecen en los medios de comunicación Gilda Mantilla presentó la obra “¿Cómo hacen las actrices cuando lloran?” Esta obra es una recolección de imágenes aparecidas en los semanarios culturales de Perú. A partir de allí la imagen fue descontextualizada y llevada a un proceso de edición para imprimirlas sobre papeles rosas y celestes. La homologación formal de las imágenes despierta curiosidad, angustia, intriga y hasta desconcierto. La pregunta formulada en el título puede sugerir una lectura hacia las imágenes, pero también interrogarnos si pervive, aún en la descontextualización, la vigencia de sus sentidos. El procedimiento de selección y edición pone en cuestión las instancias interpretativas de toda imagen vinculada a un contexto.

La resolución formal de la obra de Mansilla puede verse en relación a la de Felipe Cohen. Artista brasileño atento a las tensiones entre la escultura y los objetos cotidianos en relación a formas básicas y geométricas. La obra “Tiempo partido” de 2014 formula contrastes entre materiales artísticos y banales a través de formas puras. En el caso de los collages, una misma curva de papel y una horizontal forman paisajes inestables simulando la posibilidad de rotaciones o ritmos.

El aspecto más humorístico e irónico se advierte en las obras de Tatiana Blass, Miguel Mitlag y Mónica Espinosa. La sugerencia a gestos contagiosos como el bostezo, la elaboración de escenografías ficticias o escenas que simulan ilustraciones de cuentos.Tatiana Blass presentó la instalación “Bocejo”, realizada con diversos dispositivos de pantalla que muchos de ellos tenemos en nuestras casas. Verlos todos justos es una manera de señalar la presencia de ellos en nuestra vida cotidiana. En las pantallas se ve personas que generan el mismo gesto: bostezos. El espectador se ve rápidamente comprometido con la obra a través del contagio de ese gesto universal.

Miguel Mitlag, presentó “Nueva casa para Buster”, una serie de obras que refiere a una de las películas más importantes de Buster Keaton. Parte del cortometraje “One week” y ensaya a través de fotografías y collages de vinilos espacios escenográficos posibles. El aspecto formal de la imagen se basa en la geometría y colores saturados y pregnantes. Imaginando tal vez, cómo Keaton vería las escenografías al momento de filmarlas, teniendo en cuenta su transformación a la escala de grises. Finalmente, y en relación a las referencias a narraciones y construcciones de escenarios posibles, Mónica Espinosa construye escenas entre inciertas, graciosas y narrativas a través dibujos, vídeos y objetos. Los dibujos contienes un detenimiento técnico muy característico de sus producciones. La paleta cromática y la interrelación entre formas geométrica y orgánica es lo que propicia una lectura narrativa de las imágenes que pueden leerse incluso como ilustraciones de novelas o cuentos. Asimismo, los objetos y el video se vinculan por plantear con distintos soportes un posible detenimiento artificial del tiempo, una proeza que juega entre la ironía de la propuesta y el juego imaginativo en la posibilidad de lograrlo.

Aunque extenso, este texto intenta detenerse y observar a los dieciocho artistas convocados para elaborar sus proyectos en ARCO Madrid. Creo que este ejercicio permite indagar de una manera general a un sector de las galerías participantes, pero también sumar a interconectar espacios de exhibición, procesos artísticos, búsquedas estéticas y geografías desconocidas. Las pesquisas sobre cada obra no dejan de ser escuetas y las relaciones entre ellas arbitraria, pero tal vez las imágenes y la lectura permita ir más allá de estas palabras.

por Clarisa Appendino

entrevista, Buscando la sombra del árbol

Entrevista Mauricio Limón. Abril 2014-05-23

Muca Roma, Ciudad de México

Mariana David: ¿Cómo fue que te acercaste a este grupo de hombres en Iztapalapa para desarrollar este proyecto?

Mauricio Limón: Todo empezó porque iba manejando en el coche y un día me paré en Insurgentes y Churubusco y llegaron unos tipos cantándome una canción que decía algo sobre Jesucristo del barrio. Entonces me empezaron a caculear con que yo podía hacerla de Cristo allí en Iztapalapa. Después de varias pasadas un día se me ocurrió ir directamente sin el coche, comencé a cabulear con ellos y entonces así empezó todo el asunto de irme involucrando. Obviamente tuve que pasar unas pruebas como tomar cerveza en la calle de un vaso asqueroso, bueno, sí, me invitaban mota, pues sí, ciertas cositas, hasta comer también de lo que comían…al principio fue un poco difícil pero ya pasadas esas cosas siempre pude marcar lo que a mi me gusta y lo que no, tampoco tuve que volverme un niño de la calle para estar con ellos.

MD: Eran ritos de iniciación de cierta manera…

ML: Si, como de confianza para ver que tanto me la rifaba o no. Y de repente empecé durante dos años dibujando mucho; haciendo sketches, bocetos, y me fueron agarrando confianza y ya cuando les mostré las obras terminadas en dibujo pues dijeron “ah no pues porque no me haces este dibujo pero conmigo en medio y mis hijos alrededor…y me mandas a hacer una playera”. En fin, que comenzaron a pedirme encargos y comisiones en dibujo. Yo los hacía encantado y allí empecé a marcar una diferencia entre simplemente estar allí como generando este rollo de yo siendo como una especie de extranjero en medio de ellos pero hablando como ellos, no es lo mismo un extranjero realmente que alguien como yo que si ha vivido toda su vida aquí y simplemente parece extranjero. Una vez roto esa parte fue mucho más fácil involucrarme y pedirles cosas que tenían más que ver con mis propias fantasías e ideas, absurdas a veces, de cómo colaborar y generar una cuestión que tuviera que ver con arte. Así empecé con ellos, me llevé un buen rato trabajando. Con los dibujos por ejemplo, me llegaban con fotos, que si se las ampliaba o que si les podía imprimir una, si me la mandaban por email o no. Después unos amigos de Iztapalapa, de una banda de rock, me pidieron que les haga su logo. Y así comenzaron a hacerme encargos, a pedir chambitas, y las hacía encantado, porque sabía que todo eso me iba a llevar a adaptarme con ellos de una cierta manera.

MD: Intercambio….

ML: Sí, intercambio. Hasta que un día llegué y me dijeron “¿Qué pasó Cristo? Te vamos a enseñar nuestra casa”. Habían tomado una casa abandonada que ahora fue demolida y es un edificio de departamentos. Me la mostraron y sus cuartos cada quién. Era una situación súper ominosa, asquerosa…se cagaban en la sala. Habían tipos ahí que dormían. Ellos ahí no dormían, era como su leonera pues ellos tienen sus casas. Un día pasamos a un área que era como la sala o el comedor y había una defensa de Jetta con faros y todo y yo les digo “¿No pues ladronde?”. “No, no, no que pasó Cristo, allí estaba.” Entonces allí se me ocurrió hace un video, dos semanas después fui ya a hacerlo, y fui a la sala a ver si estaba todavía la defensa y les pregunté por ella y me dijeron que se la había llevado el dueño a su casa….Allí mismo el Flama, que es uno de los protagonistas, me enseñó su cicatriz. Me dijo “¿Quieres ver papi, quieres ver?”. Y se alzó la camisa y me enseñó esa cicatriz tan asquerosa que tiene y me choqueó mucho, me estimuló también para seguir haciendo videos en específico acerca de esa violencia con la cual estaba arriesgándome y jugando, no, porque me estaban mostrando su mundo ya en un nivel más real. De estar en un espacio donde era completamente vulnerable, me podían madrear, quitar todo lo que tenía y nadie se hubiera enterado. En fin, así pasé por muchas etapas con ellos.

MD: Estas situaciones que luego recreas o produces con ellos y que van conformando los trabajos de la exposición, ¿se fueron dando a la par de esta relación?

ML: Si. Empecé a verlos por lo menos dos veces a la semana y pues sí, cada vez surgía un nuevo personaje o me enseñaban una habilidad que sabía hacer alguno de ellos o me contaban anécdotas en particular. Era mucha retroalimentación para mí y poco a poco la iba procesando hasta generar unas ideas específicas que tuvieron mucho que ver con mis fantasías y con mi forma de interpretar su mundo con respecto a lo que cuentan. Al final siempre jugué mucho con el documental de ficción y el documento vivo y crudo; de estar allí con ellos y ver que tienen tal forma de vivir pero yo lo veo de esta manera, de alguna forma pienso que también puede ser de esta otra, o podemos jugar de esta manera por aquí o por allá. Como por ejemplo, la primera aproximación específica que quise fue trabajar con el elemento de la franela (y aparte el protagonista tiene mucho estilo, se viste con un pantalón con rayitas….muy pachuco, y su franelita). Entones le dije porque no hacemos un juego, empiezas a enredar tu franela y le das unos chicotazos a tu cuate. Fue como una especie de “quiuvo, quiuvo”, está bien, es un juego.

MD: Muy de acuerdo con en el tono de cabula que usan ellos….

ML: Si, de entrada es divertido para ellos ese juego. Mi punto era cómo negociarlo, porque a él y no a mí, por ejemplo. Pero bueno al final ya aceptaron darse de chicotazos. También es algo que en la secundaria y en la prepa hice mucho y me divertía hacer ese juego. Ese tipo de cosas me fueron conectando, ya después les mostré el video y sí les latió la onda. Cuando vieron que realmente no era una cuestión comercial ni que fuera para una película y que tuviera un presupuesto de estos como….de repente llega Televisa o algún canal televisivo y les piden hacer ciertas cosas pero siempre desde este punto prepotente y denigrante. Y aquí pues no, era un juego donde estaba yo muy expuesto y muy en el tú a tú. Entones eso también me ayudó a seguir desarrollando estas ideas hasta que se me ocurrió ponerlos a hacer este juego francés que es un juego muy personal, que también desde joven lo jugué mucho. Es el juego de Je te tien, y dije porque no lo hacen ellos hablando un mal francés, burlándome de mi mal francés, porque no puedo yo hablarlo. Aparte con Sophie mi esposa pues es un rollo porque sería muy conveniente que pudiera hablarlo pero cuando lo intenté se reía de mí, ya sabes como son los franceses, son muy mamones. Si no pronuncias correctamente……En fin, entiendo el francés, no lo sé hablar pero dije porque no que estos señores exhiban esta burla tan mexicana y burla de uno mismo, de no poder….una falta de querer realmente aprender un lenguaje o una cultura nueva. Con los lenguajes siempre pasa eso, como de que no se te dan los lenguajes, como que hay una especie de resistencia contra una cultura en específica y no se te pega tanto. Entonces con el francés se mezclaron estas cosas; del juego y de que lo van a hablar mal pero juguemos también con su apariencia, esto de las cicatrices, que están en la calle. Y pues sí, ya lo estaba viviendo, no era una cuestión de que me impacte y piense “mira chavos de la calle, que loco no”, ya estamos en una dinámica de tú a tú más real, y dije pues porque no jugamos también con el rol del guarro que al final –el guarura- siempre es un tipo que generalmente aquí en este país (y en todo el mundo pero aquí está muy marcado), tiene que ser generalmente morenos y se les considera nacos.

MD: Es alguien que protege a los poderosos, está cerca del poder y normalmente va armado, pero siempre está en una escala social menor.

ML: Casi tuviera que venir de una escala social menor, allí hay un juego raro de poder porque además como poderoso empoderas a alguien que al final te odia, o que en el fondo culturalmente tiene unas ganas de revancha. Porque siempre se pueden preguntar porque este guey tiene esto y yo no. En fin, los vestí de traje y decidí llevármelos al desierto y que se juegue con esta imagen de narco, secuestro…..en el desierto que representa un lugar donde la vida apenas puede sobrevivir. El tema de quedar desnudos en medio de algo tan árido. A final de cuentas me hizo mucho sentido el cómo ellos viven su sexualidad, cómo ellos viven su vida, su infancia, el hecho de estar enfrentándose mutuamente viéndose a los ojos haciendo este gesto del fellatio, del pipucho, fue una combinación muy particular donde se dicen muchas cosas sin que sea literal…muchas cosas de esta forma de vida en la calle, tan vulnerable, tan violentada y con tan poco futuro. Después de todo esto he pasado por procesos donde me deprimo un poco porque pues yo ya estoy yendo hacia otro lado y los sigo viendo pero esos gueyes no van a cambiar. Aunque este dado por sentado a veces uno cree que con su trabajo uno puede cambiar un poco –esta noción de que el arte puede cambiar la calidad de vida de las personas-, hay un sentido muy práctico donde si se puede comprobar, pero en otros sentidos tan subjetivos como este la parte práctica te escupe una realidad muy cabrona. Ni me queda claro bien que interpretan ellos después de todo esto, hasta que punto e les va a quedar en la memoria y probablemente sí, vieron muchas cosas conmigo. Pero mi punto es, por más que yo los siga viendo y son mis cuates, pues el protagonista es alcohólico y está yéndose para abajo, le dan convulsiones, va para mal. Y allí también está presente este componente de muerte, lo tienen muy latente entonces tarde o temprano no me va a extrañar que me digan “no pues ese cabrón ya se petateó”. Esos son procesos personales, donde ya no tiene nada que ver la obra.

MD: ¿Es frustrante saber que no puedes incidir en sus vidas?

ML: Pero también me da una certeza bien cabrona porque yo hice lo que hice y finalmente es una necesidad como artista de hacerlo, de explayarlo, y de expresarlo a través del arte, se subliman muchas cosas pero al final justamente me hace entender que ese factor de cambio es tan subjetivo como el propio que piensa que el arte cambia la vida de las personas, eso puede ser una gran falacia o puede ser una verdad.

MD: Quizás en el contexto en el que nos movemos nosotros no, pero quizás en otros sí. Hace algunos años mi hermana, psicóloga de profesión, trabajaba en el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez con el encargado de los Talleres de Arte para pacientes. En los casos de trastornos mentales agudos por ejemplo, trabajar con el lenguaje simbólico puede restituir el contacto con la realidad. ¿En qué sentido puede ser el arte terapéutico y en que contexto? Es un tema interesante pero que escapa a nuestra conversación. Cuando hablamos sobre arte socialmente comprometido, las tendencias del arte relacional, las prácticas de arte que salen del museo y se van a la calle a trabajar con ciertos grupos, parecen tener la pretensión de cambiar la realidad. Dichos proyectos se mueven del ámbito exclusivo del arte para irse a lo social y es posible cuestionar la función que están cumpliendo. Lo que a mí me llamó la intención de tu proyecto es que no tiene pretensiones de resolver nada, me parece sincero en cuanto a que pareces decir que lo único que se puede hacer es buscar una horizontalidad en las relaciones de intercambio –por lo menos la posibilidad de una horizontalidad, tomando en cuenta que es imposible del todo: porque tú regresas a tu vida y ellos se quedan donde están. Pero tampoco veo porqué tendrías tu la responsabilidad de tener que cambiar la vida de ellos.

ML: A partir de esto que dices recuerdo varios momentos que fueron muy significativos. Uno de ellos fue cuando fui a visitar al Flama, al centro de rehabilitación clandestino –fue una experiencia muy fuerte porque me metí al centro de Iztapalapa. Me daba miedo ir en el fondo y después cuando quise salir al coche por algo me di cuenta de que sin el permiso de ellos no iba a poder salir. Hasta jugaron con eso y se rieron de mi. Pensé que ya me había metido en la boca del lobo pero ni pedo. Eso fue por un lado y después allí conocí a su hija, le tomé una foto….es en esa visita cuando le di un giro al proyecto para cerrarlo. Fue una carga de realidad mucho más dura todavía, un paso más. Allí le tomé fotos a su hija y les hice un retrato a él y a su hija. De hecho lo hice porque simplemente se me antojó hacerlo y cuando lo estaba terminando dije “este retrato se lo tengo que regalar a ella”, que hueva venderlo, que hueva estarlo exponiendo, esto es para ella o para el. Y más para ella porque sé que a el, después de regalarle tantas cosas y ver que todo lo pierde pensé que no tenía sentido. Se lo regalé y le hice un documento en video que fue un intercambio. Me tomó mucho trabajo convencerla de que viniera a mi estudio a ver la pintura, no quería. Tuve de hecho que recurrir al Flama para decirle que viniera por favor, que quería regalarle eso. Al final ya nos fuimos los tres a mi estudio y en el momento en el que vieron la pintura de frente y se quedaron callados y yo también, allí sucedió algo bien interesante. Porque ahí las jerarquías tan marcadas –desde que veníamos en el camión juntos hacia mi lugar- en ese momento en el que se ven y se reconocen en la pintura que yo había hecho y que les estoy dando. Lograr eso es tan difícil y también es una experiencia tan personal que si lo transmite la obra….la obra va a transmitir eso y mucho más pero quizás muchas personas jamás van a ver eso a menos de que escuchen lo que estoy diciendo. Ese tipo de cosas a mi me dejan una carga bien interesante y creo que eso es lo que me motiva a seguir desarrollando proyectos como este.

MD: Es un instante de empatía donde se reconocen y se conectan las personas.

ML: Si. Como que realmente hubo un momento de amistad, podría decirte eso porque no son mis cuates, hay una relación especial pero no puedo confiar en ellos y ellos no confían en mí, en todos los sentidos. Es demasiada la brecha social y económica que simplemente no se puede. La exposición me deja muy satisfecho en el sentido de que si fue lo más sincero posible y también me doy cuenta de que ya di lo que tenía que dar en un sentido artístico porque si quisiera seguir con esto ya se vuelve una cuestión más social, cosas que no me interesan para nada.

Otra de las cosas a nivel de lo que significó por ejemplo para el Flama, ya terminando el último video, al día siguiente que era domingo me llaman para decirme que el Alan (que era uno de los hijos del Flama) estaba en la delegación, lo agarraron con mota y me pidieron que me cooperar con dos mil varos. Yo dije “no pues espérate, no los tengo”. Me quedé de ver con ellos allí, me adelanté para ver si no me querían extorsionar y ya vi que si estaba el guey y bien jodido y me quedé tres horas tratando de ayudar hasta que me di cuenta de que la corrupción de ese lugar es enorme. A estos gueyes les querían sacar por lo menos 25,000 varos, y es más un guey como yo, güero, que está allí detrás de todo esto pues la delegación les iba a tratar de sacar mucho más dinero. Así que les dije ya hice todo lo que pude, me tengo que ir, y el Flama me dijo “no importa, lo importante es que estuviste aquí rifándote” y hasta me dio un abrazo y me quedé sorprendido. Después ya lo veo y es como si nada, esta especie de…..

MD: Es esta cuestión masculina ¿no? De no demostrar sentimientos…

ML: Si pero con él yo creo que ya la rompí después de que los puse a hacer el juego de la Barbichelle, ya está más relajado. Pero es su cultura si existe lo que dices.

MD: ¿Cómo entran en juego los conceptos de poder, violencia, familia y masculinidad en su realidad? Describe lo que tu conociste, más allá de los mitos que existen sobre de los franeleros, sobre vivir en Iztapalapa.

ML: Por ejemplo el jefe es el Flama, que de entrada tiene una cortada y una condición física pobre, ya no puede jugar fútbol porque ya no puede correr mucho, tiene una limitación física. Sin embargo es el más hábil mentalmente, es el más despierto, se puede decir que es el más inteligente de todos ellos y además es el más galán. Entonces sí se domina a todos, aunque no parece. Además tiene un carisma especial. Desde allí vas viendo como el jefe no necesariamente es el más fuerte. Es una cosa tan borrosa que el cliché termina siendo lo menos cercano a la realidad generalmente. La cuestión sexual….pues viven en una continua ambigüedad. En esos estratos sociales es todavía más profunda porque se sienten machos pero luego te cuentan cosas como el Flama un día llega con un corte de pelo y le pregunto “Quiuvole, ¿te cortaste el pelo verdad?” Y me responde “Ah, sí es que pues hay unos pinches travestis en el barrio que me cortan el pelo por una mamada”. “¿Y te dejaste?” “Si, claro.” Le dije “que ganón, doble placer, te cortan el pelo y te la maman…”. Pero pues aparte travestis, no eran peluqueras. Luego me cuenta que tiene un hermano que se volvió travesti. A veces llegan unos chavitos que son menores de edad, que están allí chambeando con ellos y le dice “Eres maricón.” Yo le digo “Que tiene, está chavo y no sabe ni que onda, tú que le dices.” Y el Flama dice “No que sí es maricón, yo te digo que si.” Al final el componente homosexual que tienen allí está súper latente pero pues…. le dan a todo. Y yo no sé si hayan entrado a la cárcel, no me quise meter mucho en ese mundo de declaraciones. Pero si es que han llegado a estar es muy cabrón cuando pasan por la cárcel, desde las madrizas –que van de todo- psicológicas y físicas…y hay violaciones, es una forma de marcar territorio y de generar las cuestiones de poder. Y más o menos lo puede sentir y vivir con ellos. El sexo es súper ambiguo aunque lo único que saben es que son machos. También están los que son más maricones pasivos, a esos les va muy mal, son los más buleables, a los que más se joden, a los que más denigran y marginan, pero al final son los que más conscientes están de que les gustan los hombres. Y a los demás también nada más que nunca lo van a aceptar.

MD: ¿Su relación con las mujeres?

ML: Arggg, del nabo. Bueno, su medio hermano…o sea yo vi un proceso de progreso con él porque cuando yo lo conocí era pachecon y alcoholicón y pues lo llegué a ver tirado, muy grave, destruyéndose. Hasta le decía “Oye, no te hagas esto, que pena verte así cabrón, ¿te traigo algo?. Estaba dándose la momeada de su vida. Y de pronto se fue a curar a Chalma y leva dos años limpio. Entonces las negociaciones cambiaron. El Flama empezó a irse para abajo y al Borrego lo empecé a ver como el personaje de confianza, el que no se le pierde el celular…pensé si a alguien tengo que recurrir es el Borrego porque él si me sabe decir donde está. Cuando al Flama lo quería buscar y no sabía donde estaba pues nos metíamos al barrio de Iztapalapa y él sabía donde buscarlo, y lo encontrábamos jodido en una cantina.

MD: Y ahora que mencionas lo de irse a curar a Chalma, la religión es un componente muy importante.

ML: Si, la cuestión religiosa allí es una cosa…cómo decirte, los tiene hundidos, sumidos completamente. Pero es curioso, el Flama por ejemplo, a pesar de que Cristo y me cabuleaba con todo eso, es el menos religioso de todos, el que más sabe que eso no es cierto pero sabe que es su cultura y así es.

MD: Es una cuestión de tradición e identidad.

ML: De hecho en una de las declaraciones en video él le da gracias al Jefe, pero el Jefe…inconscientemente hace unos cuernos. Y después ya en otras declaraciones me quedó claro que si ese guey adora a alguien y cree que hay alguien más poderoso que él es el diablo, no dios. Si alguien está más lejos de la religión es ese guey.

MD: Están las procesiones de Cristos crucificados en Iztapalapa. Mencionabas que la religión los tiene sumisos y atados, ¿eso es por la dinámica de culpabilidad, de castigo y penitencia que maneja la religión católica? Todo lo que te da placer está prohibido y es malo, pero lo vas a buscar porque tu vida es una de miseria y luego te vas a sentir mal y tendrás que pasar por el castigo.

ML: Hay mucho de eso, pero dentro de mi experiencia está medio diluido, ya no está tan marcado. Más bien la experiencia de vida de la calle, de estar jodido y tener que sobrevivir al día los lleva más a seguirlo pero por tradición más que por una cuestión de temor. El culto a la Santa Muerte está creciendo ahí de una manera muy marcada.

  1. Quizás porque explica mejor su realidad.

ML: Es que es la única salvable.

MD: Siguiendo con el tema de la religión, por otro lado es algo que les ofrece salvación. Como en el caso del primo del Flama, que se fue a hacer el juramento a Chalma.

ML: Exactamente, ahí es una forma donde sí la cuestión de la fe está marcadísima. En el caso del primo después de ir a Chalma ya no se mete nada. Yo creo que, bueno, es lo que quiero creer, que se dan cuenta de que más allá del Cristo de Chalma, estar sano le hace bien. Se dio cuenta que conmigo puede obtener ciertas cosas, por ejemplo, me pedía materiales escolares para su hija y se los daba. Ese tipo de estimulantes creo que a él lo aterrizaban un poquito. Con respecto a mi experiencia con el, si el guey no anda borracho y perdido pues le va mejor, está mejor con su mujer…En cambio el Flama, me contó la última vez que lo vi que no había vuelto a casa de su mujer. Yo le dije “No te hagas pendejo, desde que te conozco has regresado como tres o cuatro veces.” Me respondió “No, pero esta sí es la última.” “¿Porqué?” “Porque es la segunda vez que me denuncia.” “¿Por violencia?” “Si, por violencia pero esta última ya estuvo más cabrona porque ya fue por intento de homicidio.” Le dije “No mames, cómo.” Me dijo “No es que me empieza a pegar.” “Ah si y tu te dejas.” “No pues si, yo me defiendo pero esta última le clavé un cuchillo.” “No pues obvio que te denuncia por intento de homicidio.” Dice “pues si me salvé al final porque ella nada más me amenazó. A pesar de que le clavó un cuchillo no lo denunció, nada más fue la amenaza.

MD: La cicatriz que tiene el Flama ¿de qué fue?

ML: Su cicatriz fue de un balazo que le dieron de chavo y logró ir a casa de su novia y ella lo llevó por allí a un hospital casero. Lo abrieron y vieron que la bala seguía dentro del cuerpo. De milagro se salvó porque no lo cocieron, al final fue peor porque no le sacaron la bala, lo abrieron y no lo cerraron. Entonces le quedó esa cicatriz. Eso fue hace 15 años, como se dice, es el “Siete Gatos” le pasan cosas y allí sigue…..

MD: ¿Se monea también?

ML: No, es alcohólico, esa es su droga y a veces cuando se pone my acá en el barrio, se mete crack. Ya me ha tocado verlo con los ojos morados de una convulsión que hizo que se cayera. Pero después me dijeron que le metieron una putiza., y allí si ya lo vi un mes después cuando estaba recuperado. Pero ahorita lo volvieron a anexar, está anexado. Lo quiero ir a visitar porque lo que necesito ya cerrar con ellos es…voy a juntar a los protagonistas de la expo y en una carta muy formal a nivel legal, les estoy diciendo que están de acuerdo básicamente con lo que hicimos, que están de acuerdo con lo que se les pagó, que están de acuerdo con recibir un último pago simbólico y hasta allí. Si la firman reciben 500 pesos si no pues no. Pero con el Flama en particular le voy a agradecer con un pago simbólico más a el, diciéndole guey estoy muy agradecido con lo que pasó. Pero también le quiero dejar claro que ya se terminó el proyecto. Esa necesidad que viste en mí de investigar y meterme ya acabó.